Quiénes Somos

Somos una empresa de remates y subastas perteneciente a Cadenazzi Publicidad dedicada a la venta de activos a través de esta modalidad de reconocida eficacia en todo el mundo.

Es una herramienta online que brinda la solución para la gestión de todos los bienes de capital, permitiéndole a las empresas o personas subastar, comprar o vender en tiempo real desde cualquier punto del país.

Brindamos un nivel de atención exclusivo, dado que poseemos especialistas en todas las áreas claves para cubrir las expectativas de los clientes.

Trabajamos a diario para que las compañías cuenten con un alto grado de asesoramiento experimentado, con el fin de potenciar las oportunidades a la hora de la desafectación o adquisición de bienes.

Pregunas Frecuentes

Una subasta o remate es una venta pública (inmuebles, muebles, obras de arte, y cualquier cosa de valor) que se le adjudica a la persona que mayor cantidad de dinero ofertó, en un acto realizado a tal efecto.

Un lote es un grupo de objetos que se agrupan en uno solo para poder venderlo por unidad.

Cualquier persona mayor de 18 años de edad que esté habilitado y cumpla con los requisitos establecidos por la ley para participar del remate.

Presencial (en el lugar) Simultanea (lugar y online) – On line solamente.

Si es en modo presencial, simplemente levantando la mano y que lo vea el martillero. Al obtener la última oferta, el martillero bajará el martillo, adjudicándole el bien al mejor postor.

Se realizará en los días y horarios establecidos por el martillero, y se anunciará en los distintos medios de comunicación.

A través de los edictos judiciales que se publican, periódicos, etc.

En remates judiciales, en el momento que se baja el martillo al mejor postor, se abona entre un 30% del valor del precio que se subastó en concepto de seña. Además, se paga el arancel de la Oficina de Subasta, la comisión del martillero y, si corresponde, el sellado y el IVA.

El postor remiso es aquella persona del público asistente a la subasta pública judicial, cuya oferta hubiese sido aceptada como final y definitiva en ese acto y que intimado a depositar el saldo del precio una vez aprobada la subasta, impidiese con su incumplimiento la formalización de la venta. El postor es responsable por la disminución real del precio que se obtiene en la nueva subasta, de los intereses acrecidos, los gastos ocasionados y de las costas causadas.

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